sábado, 1 de julio de 2017

Vlad Țepeș ( Dracula ) entre el mito y la realidad

En la revista "Letras de Parnaso", otras páginas de "Letras de Rumanía"
https://issuu.com/jpellicer/docs/edicion58


”Vlad Țepeș... tiene el mérito de haber puesto sobre el trono de Moldavia al más grande vaivoda rumano, a Ștefan cel Mare. ¡Con las armas! Tiene el mérito de haber bajado la moral absoluta mediante las estacas metidas por el culo en un nivel absoluto. Dormías con la bolsa de oro cerca de la cabeza y temías no robártela tú a ti mismo. Este es un vaivoda absoluto, Vlad Țepeș. Ya que sin éste la historia de los rumanos es un prado con corderos” - Petre Țuțea

Vlad Țepeș fue y sigue siendo un personaje que fascina el mundo tanto literario como histórico. La novela “Dracula” del escritor irlandés Bram Stoker, siendo alejada de la verdad histórica, presenta a Vlad como un personaje negativo, rodeado de un aura mítica, aterradora.
La leyenda del conde Drácula se ha inspirado sin ninguna duda en el reinado de Vlad Țepeș pero la fascinación acerca de este polémico personaje lo llevó a exageraciones que superan la imaginación, como por ejemplo, que Vlad habría sido vampiro.

Vlad Țepeș nació en noviembre, 1431, en la fortaleza Sighișoara, hijo de Vlad Dracul – Vaivoda de Transilvania y de una noble de allí.
El sobrenombre que su padre llevaba, Dracul, proviene del hecho que éste era miembro de la Orden del Dragón, orden que tenía como propósito la lucha contra los herejes y los no creyentes, y la conservación de los valores del catolicismo occidental. A partir del nombre de esta Orden comenzaron a aparecer toda clase de derivaciones: Dracula, Drăculea, Dragulia, Dracea. De todas formas, el nombre Dracula representa el único elemento en común de la leyenda medieval con la moderna, nacida gracias al escritor Bram Stoker, que prefirió acentuar el negativismo del personaje.

Los años de reinado de Vlad Țepeș en Țara Românească, 1448; 1456-1462; 1476 son una faceta del confuso contexto político en el que éste ha reinado.
Durante su reinado, Țara Românească obtuvo su independencia temporal respecto al Imperio Otomano.

Vlad Țepeș se ha vuelto conocido mediante su severidad y porque solía empalar a sus enemigos, siendo caracterizado, propagandísticamente, como un príncipe con métodos con una crueldad demoníaca.
Existen dos versiones de la leyenda sobre Vlad Țepeș, la eslava y la alemana, que tienen en el centro la personalidad del gobernador rumano, las dos poniendo en evidencia el mórbido “placer” que Vlad tenía por la sangre, siendo su castigo favorito el empalamiento.

Es necesario entender que, desde el punto de vista del contexto histórico, los polémicos tiempos en los que Vlad Țepeș gobernaba, los enfrentamientos y la atmósfera general de la Europa Occidental explican el dramatismo y la crueldad del que sigue siendo tras siglos, un mito.
A lo largo del tiempo, han aparecido muchas leyendas sobre Vlad Țepeș, la mayoría redactando a un personaje despiadado, sangriento y vengativo, siendo al mismo tiempo diferente, único, imposible de ignorar.
Su muerte es tan interesante como su vida porque no se conocen detalles suficientes sobre el modo en el que murió. De entre todas las historias sobre la muerte de Vlad Țepeș, la más popular es que éste habría sido asesinado en una batalla contra los turcos, pero no se sabe qué ha ocurrido con el cuerpo sin vida de Vlad, siendo hasta hoy día un misterio.

El Castillo Bran tiene una leyenda tan impactante como el supuesto residente de éste, Vlad Țepeș, siendo conocido mundialmente como “El Castillo del Conde Drácula” ya que es el único castillo de Transilvania que corresponde a la descripción de Bram Stoker. Parece ser que sin embargo Vlad nunca vivió allí. Aquí se rodó también la célebre película “Entrevista con un vampiro”, (1994), dirigida por Neil Jordan, basada en la novela “Entrevista con un vampiro” (1976) de Anne Rice.
Cada una de estas leyendas sobre Vlad Țepeș fortalece la imagen de un carácter y personalidad polémicos, míticos que se volvieron una parte importante del folclore y paisaje rumano, imagen que superó las fronteras siendo una rica fuente de inspiración para la literatura y cinematografía internacional.

Liana Mânzat
Periodista, Escritora
Rumanía/España

https://issuu.com/jpellicer/docs/edicion58



sábado, 3 de junio de 2017

Ciprian Porumbescu – la música del alma rumano

    Foto: YouTube.com

Ha habido y sigue habiendo junto a nosotros personas que han conseguido y consiguen atrapar los sonidos de forma particular traduciéndolos para que nosotros los podamos entender, personas que, como estrellas fugaces, bajan a la Tierra deleitándonos con música filtrada mediante sus almas, una música celestial, la música de las estrellas, del Universo, de la naturaleza, de los sentimientos, de la vida y de la muerte.
Estos ángeles de la música simplemente aparecen, nos embellecen la vida, volviendo después al lugar del que vinieron, dejando tras de sí ecos arrancados del océano infinito de los sonidos, ecos inolvidables, inmortales como el tiempo, en el tiempo.

La música, como el amor, no tiene edad.
Joven y desafortunado, Ciprian Porumbescu, nacido como Ciprian Gołębiowski el 14 de octubre de 1853 en Șipotele Sucevei, Imperio Austríaco, y fallecido el 6 de junio de 1883, Stupca (Áustria-Hungría), fue un compositor rumano que ha dado al mundo la música del rumanismo puro, del añoro, de esos matices que mediante la pintura no pueden ser representados, escritos o esculpidos si no solo cantados, oídos, recogidos en un pentagrama con notas musicales, así como juntas en un corral los caballos inquietos, tan libres en su salvajada.
Siendo muy pobre, Ciprian Porumbescu comenzó a estudiar música en Rumanía en Suceava y Cernăuți, donde es director de orquesta del coro Societății Culturale „Arboroasa”.
En el año 1871, en el aniversario de los 400 años desde la construcción de Mănăstirea Putna – Rumanía, en celebraciones, junto al gran poeta rumano Mihai Eminescu y a otros personajes de la literatura rumana de esa época, participa también el joven Ciprian Porumbescu, sorprendeindo a todos con el esplendor de su violín.
Obteniendo una beca continúa sus estudios en “Konservatorium fur Musik” en Viena, donde es director de orquesta del coro Societății Studențești „România Jună”- Aquí sacaría, en el año 1880, la colección de veinte cantos corales y canciones al unísono, juntadas en „Colecțiune de cântece sociale pentru studenții români”, siendo esta colección la primera obra de este tipo de la cultura rumana. Entre estas canciones se encuentra también el célebre “Gaudeamus Igitur”.
El joven compositor se alegra ahora plenamente de la etapa más bonita de su vida. El 11 de marzo, 1882 tiene lugar el estreno de su obra “Crai nou” importante también por ser la primera opereta rumana. El evenimento se desarrola en Brașov – Rumanía, en Sala Festivă a Gimnaziului Românesc. Es una obra escrita en dos actos por Ciprian Porumbescu usando el texto de la poesía con el mismo título del poeta rumano Vasile Alecsandri.
Compone la música para el célebre canto patriótico “Pe-al nostru steag e scris Unire”, música que hoy día es utilizada también por Albania, para su himno nacional “Hymni i Flamurit”. Del mismo modo ha escrito también la melodía del antiguo himno de Rumanía “Trei culori”.
Siendo arrestado debido a su actividad política por el Imperio Áustro-Húngaro, la tuberculosis que ya padecía el compositor Ciprian Porumbescu se agrava. Es destacable el hecho de que durante su detención escribió sus mejores obras.
Entre sus obras se cuentan también “Rapsodia română pentru orchestră”, “Serenadă”, “La malurile Prutului”, “Altarul Mănăstirii Putna”, “Inimă de român”, “Odă ostaşilor români” y otros.
Su entera creación musical se cuadra en la esfera de la corriente Romántica manifestando en totalidad sus elementos técnicos y de expresividad de esta corriente. En sus obras, Ciprian Porumbescu acapara temas patrióticos, elementos de expresividad que lo definen como estilo, de una musicalidad aparte, en el cual refleja una serie de experiencias personales, pensamientos e ideas que solo pueden expresarse mediante la música, siendo escuchadas y transmitidas a otras almas.
Ciprian Porumbescu muere muy joven debido a la tuberculosis, a los 29 años en Stupca – Rumanía, su pueblo natal que, en su honor lleva hoy su nombre.
Su obra musical Balada es sin duda la composición más representativa, identificándose con el sentimiento rumano en sí, con el cántico del anhelo, el lamento de las aguas, de las hojas a principio de otoño, la desértica existencia del ser humano, el amor incumplido, todo encontrándose con su continuación obvia en la naturaleza, definiéndose en y mediante la música el entero Universo.

https://youtu.be/ZwwOiSb13AU - Balada, Ciprian Porumbescu, (escena de la película, música)
https://youtu.be/7QWwrMxXmn8 - Balada, Ciprian Porumbescu , música
  
Bibliografía: Internet, YouTube

Liana Mânzat

Periodista, Escritora

Rumanía/España

jueves, 1 de junio de 2017

Letras de Rumanía


“El auténtico valor artístico es siempre duradero, evade la opresión del tiempo.”
-Prof. Ion Dur

Es un gran honor para mí hallarme aquí para hablarles sobre lo que llevo dentro de mí ser, a todas partes, esa semilla que, sembrada en buena tierra, puede también fructificar más allá de las fronteras buenas frutas para alimentar espíritu y corazón, regalando especial alegría a los que aman la cultura, el arte, y desean enriquecer su horizonte conociendo ese lugar que los rumanos llaman “gura de rai” (paraíso) con la gente y sus creaciones.
En Rumanía, el principio y fin del mundo se entrelazan en las creaciones artísticas de los grandes poetas, pintores, escritores, actores, fotógrafos, como también en el arte popular, tradiciones, folklore.

Para una imagen general sobre lo que hablaremos a lo largo del tiempo, recordando a los autores, artistas, sus obras como también el arte anónimo, reflejada y conservada en el folklore, he elegido como presentación unas pocas palabras del conocido y muy apreciado poeta y ensayista rumano, Octavian Paler (– n. 2 de julio de 1926 - m. 7 de mayo de 2007, Rumanía ).

“Hay tiempo

Hay tiempo para todo.
Para dormir, para correr a todas partes,
para lamentar el habernos equivocado y volver a equivocarnos,
para juzgar a otros y absolvernos a nosotros mismos,
hay tiempo para leer y escribir,
para corregir lo que hemos escrito, y lamentar lo que hemos escrito,
hay tiempo para hacer planes y para no llevarlos a cabo,
hay tiempo para ilusionarnos y para revolver en sus cenizas más tarde.
Hay tiempo para ambiciones y enfermedades,
para echar la culpa al destino y a los detalles,
hay tiempo para mirar las nubes, los anuncios o cualquier accidente,
hay tiempo para ahuyentar nuestras preguntas, para retrasar las respuestas,
hay tiempo para destrozar un sueño y reinventarlo,
hay tiempo para hacer amigos, para perderlos,
hay tiempo para recibir lecciones y para olvidarlas después,
hay tiempo para recibir regalos y no entenderlos
Hay tiempo para todo.
No hay tiempo para solo un poco de ternura.
Cuando hay que hacerlo –morimos.

He aprendido que sin importar cómo cortes
cualquier cosa tiene dos caras.
He aprendido que hace falta separarse de los seres queridos con palabras cariñosas,
podría ser la última vez que los ves.
He aprendido que puedes seguir por todavía más tiempo
tras haber dicho que ya no puedes.
He aprendido que, si alguien no te quiere como tú quisieras
no significa que no te quiere con toda su alma.
He aprendido que dos personas pueden mirar la misma cosa
y pueden ver algo totalmente distinto.
He aprendido que sin importar las consecuencias
los que son sinceros con ellos mismos llegan más lejos en la vida.
He aprendido a amar
para poder ser amado.”
……………………………………………..
Liana Mânzat
10 abril, 2017
( Traducción en español - Alexandra-Mirela Ion )

viernes, 26 de mayo de 2017

"EL SUEÑO"

Si en octubre de 2013 les presentaba casi la misma portada, era porque aparecía en Rumanía mi libro ”VISUL”.
Les presento la portada del libro ”EL SUEÑO”, la misma, con una pequeña pero importante cosa añadida, que es mi "SUEÑO" traducido al castellano, ¡y que ha sido publicado en España!
¡Gracias a los que han trabajado en mi libro, al autor de la portada, Cheșuț Cristian, a mi querida traductora, Alexandra-Mirela Ion, a las señoras miembros del conocido Club Lions Genesis, Cluj-Napoca, haciendo posible la aparición de mi libro en España!

¡Para mí, el amor ha muerto la noche de mi boda!

Si empiezas la vida con las mejores intenciones, si ofreces tu alma, casa, tus cosas, sueños y esperanzas, a un extraño, un fugitivo de la pobreza e ignorancia de su casa, que te conquista con palabras dulces, engañosas:
-Soy pobre, no tengo más que dos manos y un corazón... -¡claramente es culpa tuya!
Es culpa tuya porque has creído que eso es lo que tiene, que esas manos te acariciarán siempre, y que ese corazón se llenará de ti y del amor hacia ti. Cegada de amor no has querido ver los ojos llenos de maldad, la sonrisa codiciosa, escondida en un lado de la boca, que le ha deformado la cara cuando lo has llevado a tu casa, entre tus cosas y ha podido comparar lo que había dejado atrás, empezando con la familia de la que se avergonzaba y acabando con la pobreza, que le había hecho jurar que por donde pase cogerá, robará si es necesario.
¡Y eso es lo que ha hecho! ¡Ha cumplido su promesa! ¡Ha robado diez años de tu vida! Los diez años más hermosos de la vida de una mujer joven, bonita, pero por lo visto no lo suficientemente lista como todos pensaban, si ha permitido, si ha cerrado los ojos desde el primer golpe.
Y esas manos que habían prometido acariciar... Y ese corazón que había podido amar... ¿Había podido?

( Fragmento del libro "El Sueño" - Liana Mânzat )

Nechita, mi abuelo

Lo miraba como estaba allí tumbado, sin moverse, y por lo que yo veía solo reconocía los bigotes grandes. Esta vez sin torcer y más cortos. Olía a hospital. Olía a algo que jamás olvidaré. El olor de la muerte, para mí, es ese olor. No tenía miedo de él, aún siendo el primer muerto que había visto. No lloraba. No lloraba la abuela, no lloraba yo tampoco. Sabía, quizás, que tenía que irse... y se fue.
Cuando volvimos todos del entierro, después de que toda esa gente que había venido a la pomana para el alma de Nichită, la abuela empezó a gritar. Se vio de repente sola. Fue entonces cuando entendió que Nichită se fue tal y como prometió, pero que nunca más volverá tal y como se fue. Volvió un cuerpo que no se parecía a él. Ni siquiera lo era, porque él se quedo en las colinas de Bărăgan. Y ahora, sola en el jardín, en la casa, en la vida, entendió lo que nunca significa: un mañana, un pasado, un día tras otro sin su Nichită. Rota en dos. Y él ni siquiera había mirado atrás. Ni siquiera había hecho un gesto, ni una palabra, nada. Solo sus pequeños pasos cuesta abajo, como si quisiera atrapar el destino que de todas formas lo esperaba, por mucho que se hiciera esperar.
( ... )
Me asustó un ruido raro, de avión que vuela muy bajo, como si cayera. Miré arriba, el cielo azul estaba vacío, ni siquiera había nubes. Y el viento no soplaba. Pero las ramas del álamo se movían. Ese ruido era como el de las películas con los Caballeros Teutónicos, con sus trajes de hierro. Así se escuchaba, como unas cadenas que se golpeaban unas con otras. Me paré en medio del patio y me quedé de piedra. Mi abuelo vestido con su camisa blanca, sus largos pantalones, me sonreía desde la puerta del jardín, cerca de la antigua pocilga pegada a la casa.
Volví la cabeza gritando:
-Abuelitaaa, abuelitaaa, el abuelo, ¡mira, el abuelo…! –y miraba contenta de que el abuelo haya vuelto a mi abuela.
Cuando volví la mirada hacía el lugar en el que hace unos instantes estaba el abuelo, no había nadie, nada. Miraba a mi abuela, ella estaba con un maíz humeante en la mano extendida, con la cara roja. Echó a llorar y entonces lloré yo también con ella, por primera vez lloré por mi abuelo.
Había vuelto a irse. ¿Por qué? ¿Por qué había venido y por qué no ha dicho nada? ¿Por qué se escondía de mi abuela? Seguía enfadado porque no lo ha despertado. Seguro que es por eso, pensaba yo.
Y la abuela me abrazaba, quizás sorprendida por el hecho de que, por la nostalgia, había empezado a ver cosas.
Pero a mí nadie en este mundo me puede convencer de que entonces no era mi abuelo el que había estado en el patio, seis semanas después de su entierro.
( Fragmentos del libro ”El Sueño - Liana Mânzat )

La noche de terror/ EL SUEÑO

Una mańana aparece. Estoy sobre un sofá del pasillo, junto al teléfono, entumecida y asustada. Noches enteras he estado así, esperándolo. Entra. No me mira. Tengo la sensación de que es un extrańo. Me odia. Quiere librarse de mí. Es frío y malvado. Espero que en cualquier momento me golpee. Se va a la ciudad. Vuelve. Me da una hoja y un bolígrafo:
- Escribe lo que quieres de esta casa y vete!
Empiezo a llorar. Escribo:
- La nińa!
- La nińa no te la doy! -grita.
- Sabía que no me la quieres dar! ˇNo pienso irme! No tengo a dónde ir... ża dónde puedo ir?
- Coge lo que quieras, ˇlo que quieras y vete! ˇSi no te vas, te mataré con mis propias manos! ˇTe juro que te mato esta misma noche!
Se va a acostarse, como hace siempre cuando bebe demás. Vuelve la cabeza hacia mí y me avisa:
-Si te encuentro aquí cuando despierte, ˇte mato!
ˇDios! No puedo irme, la puerta está cerrada y no tengo llave. Me la ha vuelto a quitar. Siempre me encierra en casa cuando tiene ganas de irse. Me pregunta que dónde quiero estar, si en casa o en la calle, que él tiene cosas que hacer en la ciudad. He elegido entre estar encerrada horas enteras en la casa, o salir a la calle sin ningún sentido. Siempre me quedo en casa porque soy demasiado débil como para pasear sola por las calles. Y eso que sufro de claustrofobia.
Tras varias horas se despierta. No he dudado en ningún momento lo que me había dicho. Sabía que me iba a matar. De verdad lo creo. Pero sigo esperando a que sienta compasión y me deje tranquila, a que cambie de idea. Pero no es así.
- Haz tu testamento! Prepárate para morir! Te lo he dicho! Te he avisado!